Marketing experiencial: La guía completa

Vende emociones

Hoy en día ya son muchas las empresas que no solo buscan ofrecer un producto o la propia satisfacción del cliente, sino que deciden dar un paso más allá: quieren provocar emociones, sentimientos, experiencias y llegar al corazón de sus clientes.

No deja de ser una forma de diferenciarse o generar un valor diferencial con respecto a su competencia. No se conforman con ser una empresa más, sino que quieren hacer que sus clientes se sientan únicos y especiales. Por eso en este post te vamos a hablar de qué es el marketing experiencial y cómo puede ayudarte a fidelizar a tus clientes y hacer crecer tus ventas.

¡Vamos a ello!

¿Qué es el marketing experiencial?

Definimos el marketing experiencial, también conocido como marketing de experiencias, como un tipo de marketing que busca provocar emociones y sentimientos en el consumidor, logrando una conexión mayor con el cliente y un mayor compromiso de tus usuarios hacia tu marca.

Este marketing experiencial o de experiencias es comúnmente conocido como marketing de emociones.

No se trata solo de vender un producto, sino de vender experiencias.

En este sentido, las marcas dejan de lado los aspectos más tradicionales del marketing y buscan generar emociones en el cliente. Cuando logran que el cliente conecten con ellas, la posibilidad de compra es mucho mayor y el grado de fidelización hacia la marca es casi indiscutible.

Marketing tradicional vs marketing experiencial

Cuando hablamos de marketing tradicional se nos vienen a la cabeza estrategias relacionadas con la calidad del producto, los beneficios, envase, diseño o las propias funcionalidades del servicio que ofrecen. En cambio el marketing experiencial va un paso más allá.

En el marketing experiencial o marketing de emociones, el foco de la estrategia de marketing es el cliente. De hecho, cuando le preguntas a muchas empresas como Notebloc acerca de su éxito aseguran que «El ingrediente estrella creo que ha sido poner al usuario en el centro de todo».

Poner al usuario en el centro de tu estrategia permite que se creen relaciones mucho más sólidas que con el marketing tradicional. Cuando eres capaz de generar emociones y sentimientos positivos en el momento previo y posterior a la compra, el éxito está casi asegurado.

Pero, ¿en qué se basa exactamente el marketing experiencial?

Principalmente en que el usuario no se olvide de lo que le hiciste sentir a la hora de realizar la compra o cuando utiliza tu producto.

Esto no se consigue fácilmente, y mucho menos de un día para otro. Pero es necesario tener siempre en mente algunos aspectos como:

  • Piensa siempre en el usuario. Saber diseñar tu buyer persona te ayudará a conocer cómo es tu prototipo de cliente ideal, saber qué quiere, qué necesita y cómo debes comunicarte con él.
  • Habla con tus clientes o potenciales clientes. No se trata solo de emitir un mensaje y decir “mi producto es el mejor del mercado”. Tienes que hacer que la comunicación sea bidireccional. En este sentido, el uso de las redes sociales te ayudará enormemente. Investiga cuáles utiliza tu audiencia y dedícales tiempo. Crea encuestas, sé proactivo con tus seguidores, contesta a sus dudas, responde sus comentarios (¡y no solo a los positivos!). En otras palabras, humaniza tu marca.
  • Comunicación personalizada. Está bien que hables con tus clientes, pero personaliza las comunicaciones que realizas. No es lo mismo lanzar una campaña de email marketing a usuarios con un rango de edad de entre 16-19 años, que hacerlo a un público más adulto. Ni la comunicación, ni los canales que utilizas deben ser los mismos.
  • ¿Te has planteado alguna estrategia de storytelling? Muchas marcas lo utilizan con el fin de conectar con sus usuarios a través de historias o emociones que inspiran.

Ejemplos reales de marketing experiencial

Son muchas las empresas que saben hacerlo realmente bien, son capaces de vender mucho más que su producto, venden la emoción de comprarlo, de poseerlo, de mostrarlo e incluso de compartirlo con sus seguidores o amigos.

Con estos ejemplos entenderás a la perfección de lo que te estoy hablando.

Apple

Hablemos de una de las empresas tecnológicas que más ha revolucionado al consumidor en los últimos tiempos. Listas de espera, colas de incluso días delante de una tienda para hacerse con el último modelo de teléfono móvil que acaban de lanzar.

Apple es capaz de generar una conexión con sus clientes difícilmente inigualable en cualquier otra marca de smartphones, ordenadores o relojes inteligentes. Son capaces de que su “manzana” tenga un significado especial para quien adquiere un producto de su marca.

Coca Cola

Otro de los ejemplos por excelencia en el marketing emocional o experiencial es la marca Coca Cola.

Estoy segura que en más de una ocasión, en el instituto o simplemente en una charla te hicieron en siguiente experimento: dos vasos llenos de bebida de cola, una era Coca Cola “de verdad” y la otra, una bebida de cola de su competencia. En muchas ocasiones es muy difícil diferenciar el sabor y saber cuál es la verdadera Coca Cola y cuál no. En cambio, sin la venda en los ojos, sentimos una sensación mucho más placentera si sabemos que la bebida que estamos bebiendo es Coca Cola.

La Coca Cola nos gusta mucho más si sabemos que es de la marca Coca Cola.

¿Por qué ocurre esto? Es nuestro cerebro. Coca Cola ha sabido hacerlo muy bien y genera en nosotros una emoción o sentimiento que otra bebida de su competencia no es capaz de lograr.

Y como ya te dijimos, esto no se consigue de un día para otro y realmente no es algo fácil de lograr, pero ellos saben hacerlo muy muy bien.

Starbucks

¿Es el hecho de beberte un café a trabajar o tiene algo que ver llevar un vaso con el logo de Starbucks?

Muchos aseguran que Starbucks es todo un referente cuando hablamos de marketing experiencial. Ha logrado crear una comunidad alrededor de su marca incomparable con cualquier otra marca de café y sus clientes no son solo eso, sino que son seguidores y promotores de su marca.

Conclusiones

Ahora entiendes qué es el marketing experiencial, ¿verdad? No se trata solo de centrarse en el producto, su diseño o sus funcionalidades como lo hacemos en las estrategias de marketing más tradicionales, se trata de ofrecer una experiencia, de generar emociones en tus clientes. Solo de esta manera conseguiremos conectar más y mejor con nuestro público objetivo.

Ya no se trata de vender vender productos, sino de vender emociones. Marcas como Apple, Coca Cola o Starbucks son grandes ejemplos de cómo han sabido llevar el marketing de emociones al siguiente nivel. Está claro que no todas las empresas son capaces de lograrlo, pero hay que esforzarse en conseguir llegar al corazón de tus clientes y generar un valor que nos haga diferentes de nuestra competencia.