¿Qué es el producto mínimo viable y cómo definirlo?

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Reduce la incertidumbre

El producto mínimo viable es un concepto desarrollado a través del método Lean Startup. Su propuesta es realizar un prototipo de un producto o un servicio y lanzarlo al mercado.

De esta manera, la empresa podrá conocer si tiene cabida en el mismo antes de realizar una cuantiosa inversión. Pero, además, tiene otras ventajas como, por ejemplo, el perfeccionamiento del mismo.

Pero, ¿cómo se define este producto y qué información puedes sacar como empresario del mismo?

En este artículo ahondaremos en el producto mínimo viable. Hablaremos de la metodología lean startup, y te contaremos cómo crear un PMV perfecto para tu empresa.

Lean Startup: metodología basada en la innovación continua

Ser emprendedor y lanzar tu propio proyecto es, en sí, una meta altamente motivadora.

Sin embargo, ¿sabías que el 90% de las empresas quiebra durante su primer año de vida?

La metodología Lean Startup fue desarrollada por Eric Ries en 2008. Su experiencia después de trabajar en distintas empresas de nueva creación en Sillicon Valley -cuna del mundo startup- fue suficiente para que este emprendendor estadounidense creara este filosofía a la hora de lanzar nuevos negocios.

Lean Startup es un método que propone reducir el tiempo y el coste a la hora de crear nuevas empresas. Para ello, se parte de la base del desconocimiento absoluto de lo que quieren o necesitan los clientes.

Posteriormente, este método propone basarse en unas primeras hipótesis -qué puede necesitar el mercado- y una posterior experimentación que valide -o no- las mismas.

Y, para ello, las empresas deben lanzar el producto mínimo viable.

¿Qué es el producto mínimo viable?

El producto mínimo viable -de aquí en adelante, PMV- es un prototipo sencillo pero funcional que se lanza al mercado.

A través de la manera de interactuar del mercado con nuestro PMV, comprobaremos si éste tiene cabida en el mismo.

Ejemplo de producto mínimo viable

Quizá todo esto es más sencillo de entender con un ejemplo real.

Para ello, recurriremos al que nos dio Ismael Teijón en nuestro Webinar con la iniciativa #OpenWeStand de GoDaddy.

En esta masterclass de casi una hora sobre cómo impulsar un pequeño negocio, Teijón nos habla del caso de Hannun -una empresa de muebles de diseño-.

En un inicio, se puede pensar que el orden lógico a la hora de lanzar una empresa de decoración sería elegir una serie de diseños, fabricar estos productos y, posteriormente, abrir una tienda -online o presencial- para darles salida a los mismos.

Esto requiere, por lo tanto, de una gran inversión inicial y conlleva una gran incertidumbre.

Es decir, a priori no tenemos seguridad alguna de que haya un hueco en el mercado para este proyecto.

Sin embargo, Hannun se basó en la metodología Lean Startup para lanzar su negocio.

Por ello, el proceso que siguieron fue diferente:

  • En primer lugar, analizaron en Pinterest qué productos -dentro del estilo de la empresa- funcionaban mejor.
  • Subieron las fotografías de estos pines a Wallapop.
  • En función de las ventas que tenían, iban produciendo y enviando estos productos.

De esta manera, fueron aprendiendo qué diseños eran los más interesantes sin realizar una inversión previa.

Con esta información, empezaron a subir productos a Instagram y a alentar a la compra a través del correo electrónico.

Como ves, la diferencia es abismal.

Gracias al lanzamiento de su producto mínimo viable, sin una inversión inicial estos empresarios pudieron entender no solo qué productos tenían una cabida en el mercado, sino también si la empresa era viable como proyecto. 

¿Qué información se obtiene del producto mínimo viable?

Gracias al lanzamiento de este prototipo, podremos saber cómo es su aceptación en el mercado.

Es decir, si cubre las necesidades de nuestros clientes o si, por el contrario, no hay hueco para él actualmente.

En el segundo caso, debemos pivotar este producto, modificando nuestra hipótesis. Es decir, cambiar nuestra manera de entender qué es lo que necesitan y quieren los clientes en base a la información obtenida.

Además, podremos obtener valiosa información de nuestros primeros clientes -también conocidos como early adopters-.

De esta manera, conseguiremos mejorar este prototipo y adaptarlo a las necesidades del mercado.

Cómo crear un producto mínimo viable: pasos y estrategias

Desarrollar tu producto mínimo viable no se centra únicamente en el prototipo en sí.

Hay una labor previa de investigación y, por supuesto, un trabajo posterior de promoción.

Para definir tu producto mínimo viable, deberás transitar por las siguientes etapas:

  • Analizar a tus competidores.
  • Conocer a tu público objetivo.
  • Hacer tu prototipo.
  • Determinar cómo vas a promocionar tu PMV para que llegue a tu target y desarrollar las acciones pertinentes.

Hay una gran cantidad de técnicas y fórmulas útiles a la hora de crear tu PMV. A continuación, vamos a describir cuál es el paso a paso que debes seguir para hacerlo con éxito.

1. Haz entrevistas y encuestas

Las entrevistas y las encuestas pueden ser muy útiles a la hora de conocer mejor a nuestros clientes potenciales.

A través de ellas, los empresarios pueden saber qué aspectos les interesan, cuáles no o qué factores valoran a la hora de comprar un determinado producto.

Eso sí: para que sean efectivas, debes realizarlas a personas que formen parte de tu público objetivo.

En caso contrario, las entrevistas pueden arrojar resultados poco fiables.

Estas encuestas pueden realizarse online u offline, aprovechando las ventajas de la digitalización.

2. Analiza a tu competencia

Es imprescindible que, como empresa, conozcas a fondo a tus competidores.

Por ello, debes analizar en profundidad factores como:

  • Qué productos ofertan en sus negocios y cuáles tienen mayor aceptación.
  • Cuál es su nivel de precios.
  • Cómo llegan a su público objetivo -estrategias de marketing que realizan, si tienen o no tienda física, etcétera-.
  • Qué opiniones tienes sus clientes, qué aspectos valoran más de su empresa y cuáles son sus principales quejas. Detectar estas últimas es vital para aprovechar oportunidades de mejora.

3. Realiza un smoke test

El smoke test -o test de humo- es una práctica muy habitual para validar si un producto genera interés en el mercado.

La dinámica es muy sencilla. Basta con crear una landing en la que se publicite el producto o el servicio a vender. Eso sí, sin que éste haya sido producido o desarrollado por el momento.

Si el usuario está interesado, puede dejar sus datos de contacto para obtener más información al respecto.

Es importante redirigir tráfico a esta landing, generalmente a través de campañas de paid media -por ejemplo en Facebook o Instagram Ads-.

4. Vender tu producto mínimo viable a través de Instagram

Esta es una opción muy útil para no invertir en la creación de una tienda online antes de saber si tu proyecto es viable.

Las redes sociales son un escaparate gratuito para las empresas. Por ello, vender a través de Instagram puede ser una gran opción para validar la idea.

Es cierto que gestionar los pedidos a través de esta plataforma es tedioso e incómodo. Pero, por el contrario, la inversión que requiere es mínima.

5. Hacer una preventa

En algunas ocasiones, las empresas optan por hacer una preventa de productos que todavía no han sido desarrollados.

Este método es muy seguro, pues la empresa sabe de antemano qué cantidad va a necesitar de cada producto.

De esta manera, no incurre en gastos innecesarios a la hora de producir unidades que podrían no venderse.

Además, produce conociendo por adelantado el retorno de la inversión que va a obtener. Certidumbre 100%.

6. Crowdfunding

Las plataformas de crowdfunding permiten dar a conocer el producto a los usuarios. De esta manera, los interesados pueden aportar una cantidad económica a cambio de que la empresa desarrolle el mismo.

Además de ser una manera muy válida de obtener financiación, es una vía para conocer si el producto tiene salida en el mercado.

7. Dropshipping

El dropshipping es un modelo de negocio en el que, a través de una plataforma, se ponen en venta productos de un tercero.

Es un modelo muy seguro. Como empresario no incurres en gastos de producción, almacenamiento ni envío.

Una manera de lanzar un PMV a través de dropshipping es vender productos de terceros similares a los que tú querrías desarrollar.

Dropshipping

De esta manera, podrás ver si tienen aceptación en el mercado o cuáles funcionan mejor de cara a producir los tuyos propios como marca. 

Conclusión: crea tu producto mínimo viable

Gracias a la metodología Lean Startup y al lanzamiento del producto mínimo viable, la incertidumbre y los riesgos de emprender se reducen cuantiosamente.

Conoce el mercado, crea tu prototipo -o vende los productos de otros- y determina si tu hipótesis es viable en el mercado.

Recaba la mayor cantidad de información posible de tus potenciales clientes, y lánzate al emprendimiento con seguridad.

En caso de que tu hipótesis no sea validada en el mercado, pivota hacia otros productos o servicios.

Y, si tu idea tiene éxito, recuerda que puedes crear tu propia tienda online con GoDaddy. Puedes empezar de manera gratuita aquí.