¿Qué es la tecnología NFC y cómo funciona?

Sin ataduras

Seguro que has oído hablar en más de una ocasión de los pagos en tiendas a través del sistema NFC, pero aún no tienes muy claro en qué consiste. Esta tecnología cada vez tiene más presencia en el ámbito del comercio, aunque no es el único ya que es posible también adaptarla para herramientas vinculadas al Internet de las cosas.

Su llegada ha supuesto un gran avance aunque, como toda nueva tecnología que tiene margen para ofrecer mayores posibilidades, tiene sus puntos a mejorar sobre todo en materia de seguridad y protección de datos, campos en los que se trabaja arduamente para convencer a los usuarios.

En este artículo veremos en qué consiste, cuál es su funcionamiento y en qué sectores de negocio tiene utilidad. ¡Empezamos!

¿Qué significa exactamente el acrónimo NFC?

Es muy probable que en tu cartera tengas una tarjeta de crédito o débito de tu banco que ya sea compatible con este sistema, o al renovar tu smartphone lo hayas hecho incluyendo esta función aunque realmente ni te hayas fijado en ella. Una definición sencilla sería la siguiente:

NFC (Near Field Communication, por sus siglas en inglés) es un estándar de transmisión que permite establecer comunicaciones inalámbricas e intercambios de datos entre dos dispositivos cualesquiera que estén muy próximos entre sí.

Uno de sus usos principales es el pago sin contacto en los TPV que tienen la mayoría de establecimientos comerciales. Es una tecnología que, combinada con otros estándares de transmisión como son la tecnología Bluetooth o la WLAN, realiza el proceso de intercambio de datos más rápido y cómodo.

¿Cómo funciona NFC?

Ante todo, piensa que para usar NFC correctamente tienes que estar muy cerca del dispositivo receptor de tus datos, prácticamente pegados (suele ser necesaria una distancia inferior a 10 cm para que funcione). No hay otra finalidad para este “inconveniente” que la seguridad de los datos, para tratar de evitar que cualquier hacker se conecte a la transmisión y robe los datos bancarios del cliente.

La tecnología NFC puede funcionar en dos modos: el modo pasivo y el modo activo. Mientras que el modo pasivo solo permite la comunicación unidireccional en la que solo hay un dispositivo activo y el otro aprovecha ese campo para intercambiar la información, el modo activo permite la comunicación bidireccional.

Para hacernos una idea, el modo pasivo es el que actualmente está integrado en la mayoría de las tarjetas de débito o crédito.

 

NFC es un sistema tremendamente eficaz al necesitar tan solo 200 microsegundos para conectarse, aunque es posible mejorar la velocidad de transmisión de datos si se requiere combinándolo con Bluetooth. Otra ventaja que tiene esta función es que viene de serie en gran parte de los smartphone que salen al mercado en la actualidad. Todos los smartphone desde la versión 4.0 de Android ya son compatibles y Apple lo integró a partir del iPhone 6, si bien con ciertas limitaciones.

Imagen de un hombre efectuando un pago mediante la tecnología NFC.

En los teléfonos móviles, tablets u otros dispositivos inteligentes que tengan equipado el sistema NFC, se puede ejecutar de tres formas diferentes, según como lo tengan implementado:

  • Mediante emulación de tarjeta, en la que el usuario selecciona la tarjeta que quiere usar para hacer el pago deseada y coloca su dispositivo cerca del TPV, de igual forma que si pagase con la tarjeta física.
  • Mediante el modo de lectura/escritura (read/write), por el cual un usuario coloca su dispositivo NFC en una terminal que leerá y, si es necesario, escribirá datos sobre el mismo.
  • Mediante el modo Peer-to-peer, cuya aplicación se centra en el intercambio de datos entre dos o más dispositivos y permite el procesamiento conjunto de proyectos en equipo.

¿Cuáles son los principales campos de aplicación de la tecnología NFC?

Para hacer un resumen rápido, esta tecnología es apropiada por su rápida y sencilla configuración en ámbitos totalmente dispares, entre los que destacamos los siguientes:

Pagos “contactless”

Como mencionamos anteriormente, la tecnología NFC permite realizar pagos sin tener que insertar la tarjeta de débito o crédito en el TPV del comercio al que acudimos, dado que para procesar el pago se usan los datos bancarios almacenados en el chip NFC integrado en la tarjeta bancaria. En España actualmente el límite sin necesidad de introducir PIN para estos pagos se ha marcado en 50 euros, lo que ha provocado un enorme aumento del uso del NFC.

Pagos a través del móvil

En el caso del pago usando un teléfono móvil, este sustituye directamente a la tarjeta bancaria almacenando los datos bancarios en las apps propias de Google o Apple que se instalan en los smartphone. En lugar de la tarjeta física, se crea una imagen virtual de la misma en el móvil para pagar mediante NFC acercando el dispositivo al TPV correspondiente y marcando el número PIN o la huella dactilar del propietario del smartphone.

Compra de entradas en soporte digital

Está aumentando su uso e irá a más con el paso del tiempo. Usar una entrada de papel para ir al cine, a un concierto o a un museo será historia por completo dejando espacio a las entradas o tickets electrónicos que se leerán con NFC. Si bien ya hay métodos para leer documentos como los códigos QR, unificar todo en NFC podría ser una solución integral para las empresas de venta de entradas.

Imagen de varias personas esperando a su vuelo en un aeropuerto.

Control de acceso a restaurantes, hoteles…

Acciones como ir a un hotel y obtener una tarjeta para entrar en nuestra habitación implica utilizar en realidad un chip con el sistema RFID, similar al NFC. El RFID sirve para controlar el acceso a áreas o zonas restringidas, algo que se podría implementar para el NFC de forma que a través de nuestros móviles pudiésemos en un futuro hacer esta misma acción sin necesidad de objetos adicionales, o incluso aplicar esta tecnología para cierres electrónicos en el ámbito doméstico.

Autenticación de doble factor

Otra aplicación que ha calado para la tecnología NFC es como elemento de seguridad para recibir permiso de acceso al escritorio de un ordenador o a determinadas aplicaciones web. La operativa habitual en estos casos se basa en introducir la contraseña y a la vez colocar el dispositivo NFC configurado cerca del sensor habilitado para que el sistema los reconozca y habilite el acceso al usuario.

¿Qué sucede en torno a la seguridad de la tecnología NFC?

Cualquier avance en el campo de las nuevas tecnologías requiere analizar la parte positiva y, por supuesto, los puntos débiles que acarrea. Se debe tener en cuenta que el dispositivo receptor de los datos del cliente puede ser leído por cualquier dispositivo externo que sea también compatible con NFC, al igual que el propio smartphone o tablet que lleve siempre activada la función NFC.

Si el usuario no revisa sus dispositivos, irá siempre con sus datos expuestos a posibles ataques por agentes externos.

 

El debate sobre la implementación del sistema se centra en sus riesgos inherentes y las consideraciones sobre la protección de datos, entre las que destacan la pérdida de tarjetas bancarias y otros instrumentos compatibles con NFC; la lectura no autorizada de los datos por parte de terceros o la manipulación de la transmisión de los datos durante el pago “contactless”.

A nivel legal, para proteger nuestros datos, en España disponemos de la Ley orgánica 15/1999 de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD) por la cual se obliga a que los chips NFC no informen sobre números de cuentas bancarias, además de estar supeditados a nivel europeo por la normativa ETSI, que velan por la transparencia, la obligación de etiquetar y rastrear los procesos de comunicación, la inclusión del cifrado en las comunicaciones y la desactivación del sistema junto al borrado de datos, si el usuario así lo estima necesario.

En resumen…

Utilizar el sistema NFC de forma segura depende no solo del proveedor de las aplicaciones, sino también de cada usuario a nivel individual. Carece de sentido pensar en adaptar nuevas formas de comunicación para agilizar trámites si luego el usuario no está bien informado o, estándolo, no pone correctamente en práctica la teoría aprendida.

Si quieres empezar a usar el NFC en tu día a día con plena confianza, te sugerimos por un lado guardar tu tarjeta de crédito en una funda protectora inhibidora que bloquee interferencias de terceros y comprueba a diario tu cuenta bancaria para ver los últimos movimientos, antes de que sea el banco quien te llame preguntando o directamente bloqueando la tarjeta por posible fraude

Por su parte, si vas a pagar con el smartphone, procura activar el NFC solo en el momento de pagar y desactívala cuando acabes, revisa periódicamente las actualizaciones que el fabricante de tu móvil envía para mantenerlo a salvo y no dudes en utilizar todas las funciones de seguridad a tu alcance, como el código PIN, la huella dactilar o un código de acceso específico que proteja el móvil frente a terceros.

Si aún así has tenido la mala fortuna de que alguien se ha hecho con tus datos bancarios y te está haciendo la vida imposible, no tardes en actuar y llama a tu entidad bancaria para cancelar cualquier compra adicional no autorizada y que puedan investigar quién está cometiendo el fraude a tu costa.

Andrés Rodríguez
Andrés es licenciado en Administración de Empresas y apasionado de las nuevas tecnologías y el marketing. Lleva en el mundo del hosting desde 2014. En su tiempo libre le gusta disfrutar de su gran pasión, el deporte, el cual practica siempre que puede.