¿Qué es una app y para qué se utiliza?

Contenedores que organizan tu vida

El uso continuado de las aplicaciones en nuestros móviles o tablets se ha convertido en parte de nuestra vida diaria, aunque no solo se produce en dispositivos móviles, sino que también estamos usando otras aplicaciones en nuestros ordenadores y portátiles.

En este artículo trataremos de analizar qué es una app, cuál es su origen (te sorprenderá saber que no son tan recientes como parece), qué tipos de aplicaciones hay en el mercado y qué ventajas ofrecen. ¡Vamos allá!

¿Qué es una app?

Las apps no son más que herramientas de software escritas en distintos lenguajes de programación (según el desarrollador que la programe) para smartphones y tablets, caracterizados por ser útiles, dinámicas y fáciles de instalar y manejar. Hoy en día existen aplicaciones de todo tipo: noticias, juegos, redes sociales, mensajería instantánea, deportes, idiomas y un largo etcétera.

En este punto hay que matizar que la mayoría de aplicaciones que se están poniendo a disposición de los usuarios requieren de una conexión estable a Internet para que funcionen correctamente (véanse aquellas vinculadas a redes sociales, prensa o información del tiempo, por ejemplo).

Normalmente estas aplicaciones se suelen descargar en las tiendas virtuales proporcionadas por los gestores de los sistemas operativos instalados en los dispositivos (los más usados son Android e iOS). Un asunto a tener en cuenta en la descarga de estas apps es que si bien la mayoría de ellas es de acceso gratuito (solo es necesario registrarse en el sistema con una cuenta de correo electrónico válida), una parte de las apps son de pago adicional.

Por otro lado, han aparecido también en el mercado las web app (o aplicaciones web), que son herramientas creadas mediante código HTML, JavaScript o CSS y cuyo origen reside en los servidores web de las empresas que proporcionan el servicio. Son productos que no requieren instalación en local pero sí permiten tener accesos directos en el escritorio del ordenador o portátil donde se vayan a usar.

Más adelante hablaremos de ambas con más detalle.

¿En qué momento aparecieron las primeras aplicaciones en nuestras vidas?

Si echamos la vista unos años atrás, no hay una forma totalmente clara de definir en qué fecha exacta se produjo el lanzamiento de la primera aplicación al mercado. Sin embargo, sí podemos afirmar que en los años 90, con la irrupción de los teléfonos móviles a nivel mundial en los años 90, los cuales ya traían incorporadas versiones básicas de aplicaciones de videojuegos, tonos de llamada, calendario o agenda, entre otras.

Seguro que más de uno se acuerda de la gran revolución que causó Nokia entre los usuarios al lanzar Snake, el videojuego para móviles más conocido (aunque su origen real se remonta al Blockade, de 1976) que estaba incluido en todos sus terminales, colaborando sin duda en las ventas récord que obtuvo la marca finlandesa en aquella época.

Imagen de un móvil Nokia encendiéndose. La marca finlandesafue pionera a la hora de que mucha gente descubriese qué es una app en los años 90.

Ya avanzando más hacia la actualidad, en 2008 se produjeron los hechos que cimentaron la revolución real de las aplicaciones: la aparición de la App Store de Apple, la publicación del primer software de desarrollo (SDK) para el sistema operativo Android y la llegada de Android Market (conocida desde 2012 como Google Play). Tanto Apple como Google lograron democratizar el uso de las aplicaciones en los móviles de sus usuarios, facilitando el desarrollo de millones de herramientas de temáticas distintas y apoyando el avance tecnológico que permite cosas como por ejemplo la compatibilidad de herramientas específicas de un sistema operativo con otro distinto.

Clasificación de las app

Todas las aplicaciones existentes en las tiendas como Play Store o App Store se pueden clasificar según diversos criterios:

  • Por los efectos psicológicos que pueden producir podemos distinguir entre aplicaciones capacitadoras (aquellas que buscan fomentar la creatividad) y las que generan dependencia (que limitan la capacidad de elección del usuario)
  • Por el contenido que ofrecen al usuario encontramos apps de entretenimiento (juegos), de relación social (redes sociales como Tik Tok, mensajería), de producción (aquellas usadas para resolver problemas de manera inmediata), educativas o informativas (para transmitir información y facilitar el conocimiento de los usuarios) y publicitarias (con fines comerciales).
  • Por cómo se pueden adquirir se dividen entre aplicaciones gratuitas, de pago y freemium. Estas últimas actúan como híbrido entre las dos anteriores, permitiendo al inicio su descarga gratuita pero si se requieren funciones más avanzadas es obligatorio abonar una tarifa, ya sea puntual o mediante suscripción.
  • Por la edad mínima recomendada de uso, un criterio que marcan tanto Google como Apple para diferenciar aquellas apps aptas para todos los públicos o aquellas que tienen contenido no recomendado para menores de edad.

¿Qué diferencias hay entre las aplicaciones web y las aplicaciones nativas?

La base sobre la que podemos hacer distinción entre estas aplicaciones es el desarrollo interno de las mismas, es decir, cómo se han programado. Por un lado, las aplicaciones nativas se crean pensando siempre al detalle, valorando las características y particularidades de cada plataforma donde se va a colocar la aplicación para posteriormente ser instalada en dichas plataformas, que pueden ser tanto sistemas operativos para móviles como Android o iOS como un SO de escritorio como Windows 10.

Al ser creadas para una plataforma en concreto, las aplicaciones nativas solo funcionar apropiadamente cuando se instalan en la misma.

 

Esta es la razón por la cual cuando intentamos instalar una aplicación exclusiva de Android en un iPhone no funciona en su sistema operativo, porque no está preparada la app para otro entorno que no sea el de Google.

Mientras, las aplicaciones web trabajan de forma opuesta a las aplicaciones nativas, es decir, son programas que no tienen un nivel de especificidad tan profundo como las nativas, pero sí son capaces de adaptarse al entorno en el que son instaladas, incluso es posible crear una única app para todos los sistemas operativos y terminales existentes, aunque no sea lo ideal en cuanto a optimización (siempre habrá características desarrolladas en la app que no funcionen correctamente en un dispositivo y versión de SO determinado).

Una diferencia muy importante que tienen ambos tipos de aplicaciones radica en la solución que pueden darle a posibles fallos de seguridad que aparezcan. Las app nativas solo solucionan sus problemas mediante la descarga de una actualización que arregle esos problemas, mientras que las aplicaciones web ya se corrigen directamente desde el servidor, sin afectar a los ordenadores de los usuarios más allá de estar un tiempo sin conexión a la herramienta.

Imagen en blanco y negro de una mujer trabajando con un portátil

De ahí que sea importante valorar si se prefiere manejar más de un sistema operativo, estando obligados a desarrollar software específico para cada sistema operativo, tardando más tiempo y, posiblemente, soportando más gasto que si se desarrolla una aplicación más genérica.

¿Por qué no son lo mismo las aplicaciones web y las páginas web?

Si ya hemos visto que hay formas de reconocer qué es una app nativa respecto a una aplicación web, cuando intentamos hacer una comparación similar entre las aplicaciones web y las páginas web, los resultados muestran que no es tan fácil de identificar y diferenciarlas.

Cuando navegamos por Internet, prácticamente todos tenemos cuenta creada en Google, lo que te da acceso a una cantidad sinfín de productos gratuitos ofrecidos por el gigante estadounidense. Ya sea consultar una localización o ruta en Google Maps, abrir tu bandeja de correo en Gmail o lo más básico, utilizar su buscador, son procesos que debemos englobar dentro del grupo de aplicaciones web, así como también otros servicios muy demandados como Amazon Video.

Son páginas web pero que contienen en su interior aplicaciones, que bien puedes usar en un navegador o bien a través de su propia app para móviles y tablets. Un ejemplo más extremo en el que se aprecian mejor estos dos conceptos es el uso de Office 365. Al hacerte con una licencia del paquete de Microsoft, estás adquiriendo el derecho a utilizar al mismo tiempo vía web y a través de tu disco duro los programas Word, Excel, Outlook o PowerPoint para crear y editar documentos en ambas vertientes.

Para averiguar cuáles son las diferencias concretas entre las aplicaciones web y las páginas web tradicionales, hay que echar un vistazo al funcionamiento de una página web. Además, mientras que las páginas web suelen tener, en general, carácter informativo y son estáticas, las aplicaciones web contienen elementos interactivos para realizar transacciones, solicitar un servicio o utilizar un software con un determinado fin (aplicación de Office, edición de imágenes, etc.).

Ventajas e inconvenientes de las aplicaciones web

Entre las ventajas más destacadas de las aplicaciones web nos encontramos que han sido desarrolladas para no ocupar disco duro en dispositivos locales al no requerir instalación, consume menos recursos y el acceso a las mismas es mucho más rápido al no tener que descargar ni instalar software.

Sin embargo, tiene sus inconvenientes que debemos considerar, como por ejemplo la necesidad imperiosa de estar siempre conectados a Internet para que funcione correctamente las aplicaciones, no ofrece usabilidad al no proporcionar por defecto un icono de arranque del programa desde el escritorio debiendo acceder a la web, y que en la mayoría de servicios de este tipo el espacio ofrecido para guardar documentos es muy reducido, obligando a contratar un plan superior.

En conclusión…

Sin móvil prácticamente no podemos vivir hoy en día, porque en él tenemos todo nuestro día a día (conversaciones con amigos, notas de trabajo, agenda, correo electrónico, billetes y entradas compradas, etc). La aparición de las aplicaciones web y móviles han ayudado en gran medida al avance de las empresas y han facilitado la vida de las personas a nivel individual en numerosos aspectos, aunque está surgiendo una corriente de pensamiento que focaliza su atención en todo lo contrario, en el posible “atontamiento” de la sociedad por la pérdida de facultades mentales que produce delegar toda nuestra vida en un dispositivo.

Puede ser cierto, pero sin duda la parte positiva de tener aplicaciones para resolver cualquier problema que surja en el momento es lo que nos ayuda a todos a seguir confiando en ellas como herramientas adicionales, no como un impedimento.